Uncle Donald: qu’il est dur d’effacer une civilisation – It’s hard to erase a civilization
Eder2026-04-08T12:36:40+02:00
Winston Churchill, Conferencia de Teherán, 1943: In wartime, truth is so precious that she should always be attended by a bodyguard of lies. Winston Churchill, Conferencia de Teherán, 1943: En tiempos de guerra, la verdad es tan preciosa que debe estar siempre protegida por un cuerpo de guardia de mentiras. Según pronosticaba Yanis Varoufakis hace ocho días, no hay Jordán que lave a Trump: no hay nada que pueda salvarle del desastre, en el que se incluye el peaje que seguramente, de aquí en adelante, prosiga la guerra o haya paz, Teherán considera cobrar a todo pretolero o «barco no hostil» que pase por Ormuz. Con algo tendrán que pagar la reconstrucción, cuando se ponga en marcha. Por [...]
«Quod Natura non dat, Salmantica non praestat.» Lo que la naturaleza no da, [el barrio de] Salamanca no presta. Berlanga y Grosz reunidos: don Álvaro de Marichalar Sáenz de Tejada (Pamplona, 1961), conocido activista antisanchista del barrio de Salamanca, elevando la telebasura a cotas muy muy altas y descendiendo en lo discursivo muy por debajo del betún. No descarto que tenga razón: no hay que descartar que el taimado Sánchez pague a Tele 5 para que lleve a lo más basurero de su programación a personajes tan desatinados como don Álvaro –así le llama reverencialmente la lacayuna presentadora– y otros franquistas peleones para que el populacho, al verlos, espeluznado, siga votando a la izquierda indocumentada. [...]
Tambores de guerra, seguro. Lo que no es tan seguro es si son los tambores de la III Guerra del Golfo o los de la III Guerra Mundial, ni si estamos en ella o no, aparte de padecer sus consecuencias, sea la que sea.
Las estatuas también mueren –les statues meurent aussi–, pero no solo eso: también divierten. Autor: The Secret Handshake Título: The King of the World Lugar actual de exposición: Washington D.C.
Prohibido tomar fotos desfavorecedoras de Peter Hegseth, ministro de Defensa. Prohibido hacerle la guerra al Gobierno con crueles instantáneas del grotesco ardor guerrero de su portavoz bélico.
Javierada 2026. Carlistas, tradicionalistas, de los partidarios de estar en buena armonía con los de las JONS, como los carlistas que en 1940 –«año I de la Victoria»– fundaron las javieradas y el viacrucis a Montejurra junto al obispo Marcelino, el de la «línea Marcelino», una maginot nacionalcatólica hecha de conventos en vez de búnkeres para defender Pamplona de las asechanzas del Maligno. Fundar las javieradas para perpetuar por los siglos de los siglos el recuerdo indeleble de la Crvzada. 1940, por más que la Wikipedia y sus dudosas fuentes dejen caer que las javieradas se remonta al siglo XIII (javieradas antes de Javier, cristianos antes de Cristo). Carlistas tradicionalistas, en buena armonía con los de las JONS y, como puede observarse por los escudos [...]
De aquel abrazo, de aquel acuerdo vergonzante que Eisenhower firmó con el dictador español a espaldas –sin la aprobación– del Senado, de aquellos «pactos de Madrid» que Franco buscó desesperadamente y por los que obtuvo 456 millones de material bélico mitad caducado y mitad periclitado, de aquellos polvos las bases militares de Rota y Morón, cuya colaboración reclama Trump para la guerra que ha empezado a espaldas –sin la aprobación– del Congreso.
Donald I, el Juntacadáveres, mueve –bombardea– los árboles y sus lamebotas –Josu Jon entre ellos– se disputan las nueces.
Pete Hegseth, expresentador de televisión y portavoz del ardor guerrero, si no de las maneras matonescas de Donald Trump: «La nuestra nunca ha tenido la pretensión de ser una pelea noble, y no está siendo una pelea noble. Los estamos machacando una vez que han caído al suelo, y así es exactamente como debe ser (This was never meant to be a fair fight, and it is not a fair fight. We are punching them while they’re down, which is exactly how it should be).»
Cáncer. Diga cáncer. No pasa nada. La palabra ‘perro’ no muerde. La palabra ‘cáncer’ tampoco. Es una enfermedad común, muy común. A veces se cura, a veces no. A veces viene, a veces va. Como la neumonía. No es hoy una enfermedad innombrable, como fuera antes la tuberculosis, ni maldita, como eran las enfermedades del pasado tenidas por infernales o desesperadas. No es heroico «vencer» al cáncer –curarse– ni vergonzante morir de él, como recordaba Susan Sontag hace no sé cuántas décadas: Y sin embargo, decenios después de esas palabras de Susan Sontag, ayer mismo –siglo XXI, año 2026–, en un periódico alguien –con la mejor voluntad, de eso no hay duda– llamaba al cáncer [...]
Televisión Española –«que llega a todos los hogares de la patria», como decía el loco aquel, no el loco de Nietszche, sino el de Mendoza, y que es pública–, en su división navarra –Telenavarra– y en su sección de Cultura –y Sociedad, cabe suponer– nos ha servido hoy el siguiente menú: 1. Primer plato: tradiciones, el traslado del Cristo Alzado; 2. Segundo plato: siglo y casi tres cuartos del Nuevo Casino, cuyo programa, según el director del mismo, es «mantener tradición [sic] y actualizarse». Pamplona, año 26 del siglo XXI. Ya empiezo a acordarme de Lorenzo Aguirre.
Ha muerto el autor del que durante años fue mi libro de obligada, gustosa y siempre provechosa lectura diaria: Ortografía y ortotipografía del español actual. Aún sigo abriendo sus páginas con frecuencia, pese a no corregir ya textos. Seguiremos leyéndote, como de costumbre, José Martínez de Sousa. Sit tibi terra leve. Excelente el artículo de Daniel Gascón en El País, que como habremos notados los del gremio, por falta de correctores o de manera deliberada –un guiño a los de la profesión, acorde con el título del artículo–, tiene al menos una errata: en la penúltima línea del primer párrafo, las comillas de abrir deben ser de cerrar).
No sé si le conocí en fiestas de Armañanzas (mi pueblo, en la República de Ioar), donde tocó un año con un grupo llamado Odisea –en el que él era un Ulises que tocaba la guitarra eléctrica–, o si fue en el barrio de Pamplona donde yo vivía a principios de los 70 y donde él ensayaba con otro grupo llamado, como el barrio, Magdalena. Los de Magdalena ensayaban frente al Lagun Artea, un pequeño club de aficionados a la pelota con salida al río por un embarcadero. Le compré, no mucho después, en una tienda que abrió frente al Eroski de la Txantrea –frente a la plaza de las Pirámides, el fabuloso laberinto urbano por entonces recién inaugurado del arquitecto Francisco Javier Biurrun–, unos auriculares [...]
Bajad lar armas, banda de mierdosos. Nadie os está amenazando. La gente solo intenta llevar a sus hijos a la escuela, y vosotros aquí, metiendo miedo y aterrorizando. Estáis traficando con personas, nazis de mierda. Iros de una puñetera vez de esta ciudad.
Sin Godard y sin Daney para hablar del tenis en la época del paroxismo gestual del tenis; en la época del «ser leyenda», «hacer historia», «alcanzar tu mejor versión», «llevar tu cuerpo al límite y más allá», hasta el territorio de los sueños que hay que atreverse a abrazar. ¡Aprieten los puños!
«El fascismo italiano fue el primero en crear una liturgia militar, un folclore e, incluso, una forma de vestir, con la que tuvo más éxito en el extranjero que Armani, Benetton o Versace.» Umberto Eco, Ur-Fascism “When a domestic agency dresses for war, it risks acting as if it is at war, even with the public. Clothing alone does not determine conduct, but it can help shape a worldview in which violent confrontation is more likely.” Politico magazine, “There’s More to Greg Bovino’s Coat Than You Think”