No sé si le conocí en fiestas de Armañanzas (mi pueblo, en la República de Ioar), donde tocó un año con un grupo llamado Odisea –en el que él era un Ulises que tocaba la guitarra eléctrica–, o si fue en el barrio de Pamplona donde yo vivía a principios de los 70 y donde él ensayaba con otro grupo llamado, como el barrio, Magdalena. Los de Magdalena ensayaban frente al Lagun Artea, un pequeño club de aficionados a la pelota con salida al río por un embarcadero.
Le compré, no mucho después, en una tienda que abrió frente al Eroski de la Txantrea –frente a la plaza de las Pirámides, el fabuloso laberinto urbano por entonces recién inaugurado del arquitecto Francisco Javier Biurrun–, unos auriculares usados de diadema que me duraron mil años. Solía verlo por la parte vieja, que es como se llamaba entonces el barrio gentrificado que ahora se llama Casco Antigüo, alguna vez como músico de la calle, alguna otra con la gente del teatro y alguna más en una u otra protesta.
Soy uno de los siete que se apuntaron como subscriptores a su canal de YouTube. Quiero decir, que me caía bien, que en las noticias de la mañana he leído que ha muerto, lo que es un comportamiento excusable, dada la inevitabilidad de incurrir en él antes o después, y que como sé que le gustaba el «A los hombres del futuro» de Bertolt Brecht, por su culpa y en su recuerdo leo esto:

Plaza de las Pirámides
[…]
II
Llegué a las ciudades en tiempos del desorden,
cuando el hambre reinaba.
Me mezclé entre los hombres en tiempos de rebeldía
y me rebelé con ellos.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Mi pan lo comí entre batalla y batalla.
Entre los asesinos dormí.
Hice el amor sin prestarle atención
y contemplé la naturaleza con impaciencia.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mis tiempos, las calles desembocaban en pantanos.
La palabra me traicionaba al verdugo.
Poco podía yo. Y los poderosos
se sentían más tranquilos, sin mí. Lo sabía.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Escasas eran las fuerzas. La meta
estaba muy lejos aún.
Ya se podía ver claramente, aunque para mí
fuera casi inalcanzable.
Así pasé el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
[…]