Javier EDER Ni el propio titular de la Cátedra Oteiza [F. Calvo Serraller] recordará el artículo que, allá por 1993, en el monográfico Arte en la calle. La presencia de la escultura en la estética de la ciudad actual, publicó con este título: “La caída de las estatuas (el monumentalismo como agujero negro de la identidad estética contemporánea)”. En efecto, a la pregunta formulada por Baudelaire en 1846 –“¿Por qué la escultura es aburrida?”–, Rodin responde no sólo bajando la escultura de su pedestal –adiós a la unidimensional solemnidad de las figuras ecuestres que cabalgan hacia la eternidad… adiós a tronos, altares y peanas sobre los que se que encaraman patriarcas, héroes, mártires–; Rodin no sólo responde trayendo la escultura a tierra, sino [...]