Gran ambiente: Mariano Rajoy, el prologuista del próximo libro de saldo de del Burgo, en Pamplona. Es lo que hay: del Burgo no se rinde en su tenaz y fallido intento de escribir algún día un best-seller. La realidad, tozuda como ella sola, va enviando las ediciones de sus libros, una detrás de otra, a las ferias de saldo y ocasión. La de libros, prologados o no, que le ha saldado la realidad a del Burgo. Pero del Burgo siempre ataca de nuevo y ahora lo hace con Navarra, el precio de la traición. El título, quitando el Navarra que va por delante, no está mal para un best-seller: está entre Harold Pinter –El riesgo de la traición– y Brian de Palma –El precio del poder–. Lo malo es que con el Navarra por delante ya se sabe que del Burgo no va a tirar ni por donde Painter ni por donde de Palma, sino por donde tiró en la comisión del 11-M, de la que salió con rumbo a su epílogo político. Y Rajoy, qué audacia, le prologa. El ambiente estaba garantizado en una presentación donde el Rajoy que en más de una ocasión parlamentaria se despachara contra los privilegios fiscales navarros, defendió con ardor la foralidad y no perdió ocasión para instar una vez más al presidente del Gobierno a que diga la verdad sobre la venta de Navarra que el título de del Burgo da por hecha. No es sólo que Rajoy escoja mal los libros que prologa; es que autor y prologuista eligieron francamente mal la fecha de presentación del best-seller. Autor y prologuista fueron a elegir como fecha de presentación del libro el día en que el juicio del 11-M revelaba la evidencia de que la mano derecha de Rajoy mintió a sabiendas sobre la autoría del atentado. Y Rajoy en Pamplona clamando por la verdad. Autor y prologuista promocionaron la venta del libro en unas fechas en las que nadie sensato da ya un céntimo por la teoría conspirativa sustentada tan tenazmente por del Burgo, justo antes de precipitarse hacia su mutis político. Dios te guarde, lector, de prólogos largos y epílogos desdichados.
