
«Una idea muerta produce más fanatismo que una idea viva; mejor dicho, sólo la muerta lo produce. Ya que los estúpidos, igual que los cuervos, sólo huelen las cosas muertas. Y son tantos, y bullen tanto en torno a las cosas muertas, que a veces dan la impresión de la vida.»
L. Sciascia (1979)