Leí con desánimo la nota de prensa por la que El PSN-PSOE rechazaba «con toda rotundidad la distribución de un calendario de bolsillo de orientación claramente fascista». En él, decía la nota, «se reproduce un dibujo relativo a los tercios de requetés, con la siguiente frase: «Navarra fue la primera, 1936-1939…». Dada «la grave afrenta que supone esta iniciativa […], exigimos», etc., etc. En efecto, en el anverso del calendario hay una foto –no un dibujo– que reproduce la composición propagandística de la cúpula de los Caídos titulada «La Navarra guerrera». En ella, por un peñasco abismal, avanzan no sólo los tercios de requetés, sino los representantes de todos los navarros que «han dado su vida por Dios». Las figuras se escalonan desde un guerrillero de Espoz y Mina al grupo de vanguardia, formado por un requeté con la cruz, otro con lo que parece un pistolón de una guerra anterior, un falangista y un soldado del Generalísimo con la rojigualda. En medio, tres generaciones de carlistas marchan al son del tambor junto a «la Generalísima» –la bandera de la Inmaculada–. Bajo lo foto se lee, sí, Navarra fue la primera, 1936-1939, que es el título de la muy reciente reedición –en la editorial burladesa Sahats– de los textos de Lizarza y otros golpistas del 36 que, a la eufórica altura del revisionismo histórico de posguerra, no quisieron privarse de airear sus hazañas. En el reverso del calendario, junto a un laureado escudo de Navarra, se lee esta proclama: «Para ser un buen navarro / dos cosas son menester: / amar a España y sus fueros / luego… lo que hay que tener». Desánimo, sí. No por el calendario –grosero y grotesco– o por la reedición de esos textos –que deben estar en las bibliotecas, pues sus autores se retratan tal cual–, sino por el desconocimiento de unos referentes –la cúpula de los Caídos, el amplio y muy orgulloso revisionismo navarro de posguerra, del que nunca renegó la derecha– sobre los que al parecer nada hay que decir o recordar.
Publicado en Diario de Noticia en enero de 2007