Ahorcar a Sadam: ??un hito importante?, ha dicho un portavoz de Washington. Importante ¿para qué o para quién? A buen seguro, el hito se producirá ??si se produce, como todo parece indicar?? cuando las cadenas de televisión autorizadas para cubrir la ejecución ??y si ninguna lo fuera, no faltaría el espontáneo que grabase clandestinamente con su móvil las imágenes luego difundidas por todas las televisiones?? nos muestren el cuerpo inerme del tirano balanceándose como un pelele. El ahorcamiento será, para empezar y sobre todo, un hito mediático de principios del siglo XXI: el clásico auto de fe medieval, llevado a todos los hogares ??a todos los públicos??, en horario de máxima audiencia, para edificación de chicos y grandes. Es como poco sorprendente que las asociaciones que tienen por costumbre arrogarse la defensa de la infancia y la familia, callen ante espectáculos tan edificantes como el que nos anuncian. Que siglos de ejecuciones en público o en privado hayan demostrado que nadie escarmienta en cabeza ajena ??menos los aspirantes a tiranos que empiezan y acaban sus carreras como verdugos??, es por lo que se ve irrelevante. Igualmente irrelevante parece ser la objeción mayor que puede oponerse a la pena capital: la de ser, literalmente, una animalada ??esto es, el hecho de que para privar de la vida a alguien que previamente privó de la misma a otros, haya que situarse en su mismo grado de bestialidad y, así, de igual a igual, pagarle con su misma moneda??. Pero aceptemos que pronto las televisiones nos ofrecerá las imágenes de ??un hito importante?. Importante ¿para qué? Como no sea para constatar que el camino que va del estado primitivo al de barbarie se recorre antes si nos saltamos el habitual periodo intermedio de civilización? Importante ¿para quién? Como no sea para quien cree que el poder absoluto no es absolutamente percibido si no se manifiesta en público como terror? El terror que cae del cielo o que sube al cadalso para tirar de la cuerda del ahorcado.

Publicado en Diario de Noticiasdn