Las horas del verano son para mí las de Summertime, interpretada no por Ella Fitzgerald sino por Janis Joplin, preferiblemente en la versión del doble vinilo de 1975. Por lo demás, las horas del verano son las del sueño de la noche de San Juan: las horas de Titania abrazada a sus ilusiones, luego convertidas en una cabeza de asno por una mala jugada del destino. Las horas del verano es también el título de la penúltima película de Olivier Assayas, L’heure d’été. Trata de qué pasa con la memoria y la obra de un artista cuando quienes le acompañaron van desapareciendo y cuando su legado queda en manos de conservadores, restauradores e intérpretes, por no decir, como decía Oteiza, de embalsamadores y tristísimos sepultureros. Pues pasa que las ilusiones del artista –por lo general revolucionarias– se convierten en una grotesca cabeza de asno embalsamada y el propio artista empieza a aparecer como una figura de cera cada vez más irreconocible. Le hablé de la película de Assayas a Natxo Cano, no el de Mecano, sino un guipuzcoano que fue el otro día al Museo Oteiza y, según salía, se le ocurrió preguntar en la librería si no tenían por allá la edición del Quousque tandem…! del propio Oteiza. Le contestaron que “aquí sólo tenemos la nuestra”. Es lo que dice Assayas, corregido, aumentado y caricaturizado: un oteizólogo oficial –el propio subdirector del Museo Oteiza– glosa en una aparatosa y costosa revista navarra –una de esas que por su peso y pretensiones merecían los sarcasmos de Italo Calvino–, claro que sufragada con caudales públicos, las excelencias de Oteiza como hacedor de unos libros que, dice el experto, por su hechuras son mucho más que libros; pero, en la librería de su museo, en el lugar teóricamente destinado a perpetuar su memoria y mantener vivo su legado, esos superobjetos ni están ni se les espera. Son horas veraniegas y yo ya me despido: deseo a todo el mundo –la letra es de Albert Camus, la música de K.D. Lang– «un verano invencible»; «un inolvidable verano» –ahora letra y música son de Nick Cave– de los de antes.

Publicado en Diario de Noticias

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