Cortos nos quedamos el pasado fin de semana, cuando Navarra en general ??y Pamplona en particular?? abrió de par en par las puertas de sus instituciones políticas ??las del Ejecutivo, el Legislativo y el Municipal?? a ese hombre de altura mítica que rige los designios del Real Madrid. La altura mítica de Ramón Calderón (Palencia, 1951), socio 14.878 del Madrid y actual presidente de ese pedazo vivo de la historia de España que es el legendario club de la capital, no sólo viene dada por el hecho de que nos encontremos ante el que fuera albacea testamentario de Paquirri o representante legal de la Pantoja; es que con toda probabilidad estamos ante un individuo capaz de ocupar en la escala social el lugar de culto al que un día escalara el hoy olvidado Mario Conde. Ya los profesores del palentino colegio de La Salle describen a Calderón como ??un malabarista y un regateador nato?, con calificaciones sobresalientes en latín. No es sólo que este lince de los negocios haya conseguido alcanzar un hito sin precedentes en la historia de España, cual es reunir en sus diestras manos las direcciones del Bernabeu y de la plaza de Las Ventas; es que según propia y muy aireada confesión, en una simple jugada financiera, le cerró a un presidente anterior del club madrileño una operación ??con unas plusvalías de 150 millones de euros?. Si nuestro mítico visitante es capaz de hacer eso por otro, qué no será capaz de hacer por sí mismo, desde los diversos consejos de administración de empresas del cemento o la comunicación en las que tiene mucha mano. Se comprende que señoras tan fascinadas por el mundo del cemento como la alcaldesa de Pamplona, o por el mundo de la comunicación social, como la consejera de Bienestar Ídem, abrieran de par en par las puertas del Ejecutivo y el Municipal para intercambiar banderines e impresiones con el ilustre visitante. Que el presidente del Legislativo se uniera a la jornada de puertas abiertas, puede que tenga una explicación más simple: puro madridismo.
