«Víctor Manuel Arbeloa se encontró en un copón los ovarios de una boa.» Eso es lo que escribió el por entonces poeta de la Mañueta, en respuesta a unos ripios que le había dedicado el cura Arbeloa: «Poeta de la Mañueta, ciérrate ya la bragueta». Aquel beligerante cruce de versos adversos se dio en un tiempo remotísimo en el que el deporte favorito del de la Mañueta era espantar beatas y el del de Mañeru combatir al feudalismo foral [sic] con su Rima del Pueblo. Oh tiempos. Ha pasado agua bajo los puentes. Hoy el de la Mañueta comparte tribuna con su oponente en tareas de hagiógrafo foral. Por su parte, al de Mañeru le ha tocado en suerte ser la Leni Riefenstahl del Reich, de este Reich-no de diversidad que se celebra y magnifica a sí mismo en la magna exposición Navarra: Un futuro entre todos. No es sólo que Riefenstahl pusiese en El triunfo de la voluntad las imágenes necesarias para que los ministros del Reich dijeran aquello que nos suena hoy tan foral: «¡Ha comenzado la construcción de las grandes autopistas del Reich! ¡Dondequiera que miremos hay algo en construcción!»; no es sólo que en la exposición deportistas a toda pantalla encarnen la imagen de nuestro destino universal; es que en el catálogo de la exposición se han escrito sandeces tan notables como tantas solemnes majaderías que el Reich propalaba. «Tradición en progreso», escribe Arbeloa en su presentación, después de hablarnos del «tiempo ontológico» y la «vida tempórea» [sic]. «Vencer al tiempo con el tiempo», dice un embarullado profesor de la UPNA, después de disertar sobre el concepto de ‘puente’ y sobrevolar a Simmel, Nietzsche y Heidegger. Ni quienes han escrito tamañas tonterías creen mucho en su sustancia, por lo que el mismo Arbeloa lo fía todo a la potencia de las imágenes. La potencia propagandística de las imágenes a lo Riefenstahl que revivimos como comedia –tomémoslo a risa– en este visionario Reich-no de la diversidad y asombro del Universo.

Publicado el 06.10.2006  en Diario de Noticias