Según consta en la grabación que por pura casualidad hice, y que conservo por tener una prueba que me confirme no haberlo soñado, el pasado sábado, día dos de enero del año primero de la segunda década del siglo XXI, a las veintiuna horas y cuarenta minutos, en una de esas cadena de televisión pedestre –y también terrrestre, ya lo creo–, concretamente en la que tiene como “mosca” a un furioso toro bravo –no al estático toro de Osborne, sino a un morlaco en ademán de embestir y de “vulcar el ambigú”, dicho sea de la manera más caricaturescamente navarra–, un agitador de masas de esos que andan por las televisiones pedestres esforzándose en encender a la opinión pública le dijo a la señora presidenta de Unión del Pueblo Navarro, como colofón de la entrevista que le acababa de hacer: “No te vayas de Pamplona, en cualquier caso. Yolanda, muchísimas gracias. Yolanda Barcina: gracias por estar aquí y que todo se arregle en Pamplona. Desde luego, que en Navarra ganen los buenos alguna vez, otra vez más –se corrigió sobre la marcha–”. A lo que la señora presidenta de UPN apuntilló –que decía aquél al que no le salía la palabra apostilló–: “Pues esperemos que así sea. Como dice el Amejoramiento, siempre p’alante y a mejorar”. Obviamente, hasta los malos navarros –malos, por no ejercer profesionalmente, a lo Alfredo Landa o a lo Barcina, de navarros caricaturescos, “bruticos” pero nobles; malos, por no terminar todo en “ico” ni ser unos echaos p’alante; malos, por no comulgar con los buenos, que ganan siempre, tienen muy mal perder y llegado el caso hacen comulgar a los malos con ruedas de molino–, digo que hasta los peores navarros sabemos que el Amejoramiento, así que lo conozcamos de oídas, no dice las catetadas que Barcina le atribuye. Eso lo dice, como sabe hasta el navarro que menos ejerce de tal, la jota del maestro Larregla a la que un poeta –aragonés, para más señas– puso letra al final del XIX, siglo hacia el que sin duda vamos, p’atrás y a toda mecha.

Publicado en Diario de Noticias
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