Cinco de mayo: habemus cartel de Sanfermín. Pero no quería hablar del cartel. Los carteles van adonde habita el olvido. No quiero hablar del olvido sino de la memoria. La memoria es el espejo de los ausentes. Monumento no significa más que lugar de la memoria. Los monumentos son espejos, a menudo polvorientos, empañados, rotos. A menudo los monumentos, como los espejos, dan miedo: están asfixiados por los oropeles de un marco pretencioso, por la retórica grandilocuente de las ideas terribles –esas por las que se muere y se mata–. En Pamplona no hay muchos monumentos. Está el de los Caídos, no ya como el marco grandilocuente de una idea patriótica que debe tanto al tradicionalismo teocrático –inventor de «los Mártires de la Tradición»– como a la retórica totalitaria –la «luz de los caídos que ilumina los caminos de los combatientes hacia la victoria»–, sino como escenografía siniestra de una memoria de infamias. Está el Monumento a los Fueros, con sus oropeles, pero reconocible como monumento, porque alguien quiso con él conmemorar algo –ver en el espejo de la memoria– y muchos le siguieron sufragando ese lugar para el recuerdo. Nunca se inauguró oficialmente, por lo que resulta menos horrible, menos retórico. Estaba –no sabemos si volverá a estar– la estela en memoria de Germán Rodríguez, sin ningún ornamento, un hito de la memoria sin más. Un hito de la memoria no ya sólo del muerto, sino un hito por el que unos ciudadanos rememoran los hechos de una época que no quieren entregar al olvido. La estela de Germán Rodríguez solía estar ahí, a menudo polvorienta y olvidada. Ahí debiera seguir: donde han de estar los espejos de la memoria que, al quitarles el polvo, devuelven imágenes verdaderas del pasado. Pero es de temer que quienes levantan decorativos e inútiles monumentos a lo que se recuerda por sí solo –el encierro–, no quieran devolver la estela a su lugar, eliminando uno de los pocos –si no el único– monumentos verdaderos de la ciudad y procurando –aún más– por su desmemoria.

Publicado en Diario de Noticiasdn