Nadie me discutirá que My Generation es una de las canciones de la segunda mitad del siglo XX. Supongo que la escuche más despacio en los primeros 70, cuando The Who, inmerso en infiernos presinfónicos, nos atormentaba con palizas tan monumentales como Quadrophenia o Tommy. Desde luego que los horrores del rock sinfónico los oí en el P2P. Por descontado que en los primeros 70 existía el P2P, el peer to peer, el punto a punto, el par a par o lo que es lo mismo, el de mano en mano. Por entonces, ibas a las tiendas de discos con el alevoso propósito de pasar la tarde en ellas y le pedías a un punto –a uno como tú, un par, un igual, uno sin un duro al que habían cogido para pinchar discos– que te pusiera Quadrophenia a ver qué tal. Quadrophenia auguraba la peor de las decadencias del rock, en eso estabais de acuerdo todos los puntos –peers– del enjambre –swarm– reunido para escuchar música por la cara –for free–. Alguna vez, alguien compraba algo. Para esas ocasiones excepcionales, en Pamplona, Chapitela abajo, a la izquierda, había un sitio abierto al público donde por nada te hacían copias en serie de cualquier original. Creo que aquel sitio era un resto del P2P de los años 60. He oído contar a los más viejos del lugar que bien entrados los 60 había por aquí héroes mitológicos que tras travesías homéricas volvían –se bajaban– de Londres, si no con el Grial, sí con un ejemplar del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Dicen que de aquel ejemplar único, aparte de inolvidables guateques, salían copias como rosquillas. Los 70 también fueron una época de rosquillas sin fin. Lo que no recuerdo es qué cintas casettek7, que escribían los franceses en los 80 y los 90– llevaban más canon: si las de ferro, las de cromo o las de platino. De lo que sí me acuerdo es de lo que dice My Generation. En el fondo es un blues, muy acelerado, que expresa el deseo de morirse antes de no entender, antes de tener que defenderse de quienes hacen lo que tú hacías o son como tú eras.

Publicado en Diario de Noticiasdn