A los que nos tira más el Moliner que otros diccionarios… Y hablando de esa gran señora que fue María Moliner: en alguno de sus civivox, el Ayuntamiento de Pamplona viene homenajeando durante esta semana a María del Socorro Tellado López, infinitamente más conocida como Corín Tellado –la ingenua pornógrafa, que dijera Cabrera Infante, o Vargas Llosa, no sé–. Siendo el Ayuntamiento de Pamplona, no iba a rendir homenaje a María Moliner o a María Zambrano. A la Moliner por descontado que no, teniendo como tuvo Barcina sus trifulcas con los bibliotecarios, gremio del que estaba tan cerca la Moliner allá por 1937, cuando escribió su bello y comprometedor prólogo a Instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas. A María Zambrano, que abandonó España cuando el conde de Rodezno empezaba a redactar sus triunfales memorias –en puertas del otoño de 1936– y que casi no vuelve, menos todavía. Pues bien, los molineristas hubiéramos dicho que el superconsejero Miranda andaba a golpes con el diccionario cuando, en el circuito de Los Arcos, echó en cara a sus oponentes políticos que “no se dignan a venir a pedir explicaciones in situ”. A María Moliner eso de intercalar una “a” entre “dignarse” y el infinitivo que viene después le parecía mal. El último DRAE tampoco lo veía muy bien y daba este ejemplo de buen uso: “Se dignó bajar del palco”. Pero los tiempos cambian a gran velocidad y el Diccionario panhispánico de dudas dice que aunque “dignarse” se construye con infinitivo, como bien hace Mario Vargas Llosa al escribir “El inválido no se digna mirarla”, hoy hay hablantes, incluso cultos –el consejero Miranda, sin ir más lejos–, que anteponen una “a” al infinitivo y que no hay que censurarles por ello. En efecto, lo único por lo que puede censurarse al consejero Miranda es por no dar en Los Arcos ni la menor explicación de cómo un circuito semiprivado de 5 ó 6 millones se convierte de la noche a la mañana en un gasto público de 50 ó 60, sin que nadie se digne responder de nada.

Publicado en Diario de Noticiasdn