El escritor falcesino José María Aguirre Alcalde –tan buen escritor que no creo que figure en ninguna historia de la literatura navarra del siglo XX– podía apuntarse a un bombardeo. De hecho, como Melville o Lowry, llegó a enrollarse en un pesquero. El de Falces podía enrollarse en un pesquero, en un bombardeo o, lo que a buen seguro será una experiencia más iniciática, en la romería de la Virgen de Ujué. Su crónica de la romería de 1975 es un ejemplo de cómo el humor bien entendido empieza por donde la caridad cristiana. «¡Viva la Virgen de Ujué!», claman henchidos de fervor unos romeros que, según la jota compuesta para la ocasión, «son los hijos de Navarra, y por Dios siempre serán, soldados de Jesucristo, su caudillo y capitán». El mismo fervor, pensaba el cronista ribero, que se le echaría al más sentido ¡viva la república! En este año jubilar del Quinto Centenario, no estará de más recordar lo que nos recordaba aquella crónica: que el milenario del hallazgo de la Virgen de Ujué se lo inventó el párroco de Beire y que de aquellos polvos vinieron «los jolgorios marianoeucarísticos» del 46 y del 52, en los que las masas regionalcatólicas contemplaron las santas reliquias del de Javier. Las mismas –o lo que de ellas quede– que en este 2006 nos visitarán. ¿Hablamos de Mahoma, que está de actualidad? Cómo no acordarse del buen humor de Aguirre Alcalde. Cómo no estar de acuerdo con el argelino Omar Benderra cuando dice: «Distánciense un poco de sí mismos, no sumen sus voces al concierto paranoico por la defensa de una libertad de expresión que tampoco les vendría mal aplicarse más a menudo». La verdad es que, por poner un caso, no es previsible que el humorismo gráfico sobre las romerías y reliquias de este año jubilar sea abundante y prolífico. No en la tierra de josemariaaguirrealcalde –como firmó alguna vez–, donde la historiografía literaria –por no hablar de otras historias– la hacen los fervientes devotos de San Josemaría. Conque ¡viva la Virgen de Ujué, viva la república!
Publicado en Diario de Noticias.
