Cuando oigo a la señora Barcina (que tan favorecida salió ayer en la última página de El País: “católica practicante sin exagerar”, se decía ella misma –nada que ver con el nacionalcatolicismo de antaño: aquel que bautizaba las calles de Pamplona con nombres de nuncios y pontífices vaticanos, aunque hoy tengamos proyectada la avenida Juan Pablo II; ninguna relación de la primera edil pamplonesa con el fundamentalismo que mantiene a Navarra como territorio de excepción donde la interrupción legal de un embarazo no es ni pensable–; “que se maneja con soltura en francés e inglés”, añadía el periodista –aunque YouTube desmienta que Barcina sea políglota, e incluso que tenga aptitud para los idiomas–)… Digo que, de un tiempo a esta parte, cuando oigo, leo o veo a la señora Barcina (que ayer salía en El País tan favorecida, tan desconocida, tan amejorada), me acuerdo de la grandeza de aquel miserable llamado Odiseo. Parece ser que el politeísmo griego –al que algo debe el humanismo cristiano, con el que no sé si se relacionará el catolicismo “sin exagerar” de Barcina– no concebía acción más terrible que la de no honrar a los muertos. De ahí las querellas en las tragedias griegas entre los que mandan que queden insepultos los enemigos –“pasto de perros y aves de rapiña”, como quedarían en nuestra última guerra civil los cadáveres de Vicente Lamberto y su hija Maravillas– y quienes desobedecían las órdenes. Barcina ha sido tan cicatera con quienes querían honrar a muertos como Maravillas Lamberto que cómo no acordarse de la grandeza de Odiseo, ese tipo mezquino, astuto, taimado y sin embargo capaz de enfrentarse con el mismo Agamenón para que Áyax, el adversario al que con tanta furia odiaba, fuese enterrado y honrado por los suyos. De Odiseo hay un gran retrato en la Ciudadela pamplonesa, donde también se encuentra la diminuta placa, allí puesta más a pesar que por iniciativa de Barcina, en memoria de gentes –concejales de Pamplona incluidos– muertas con violencia y sin honras fúnebres.
Entrevista de El País a Yolanda Barcina
Yolanda Barcina, políglota:
Publicado en Diario de Noticias

