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Siete año y medio después de que el incombustible superconsejero José Ignacio Palacios –sus pleitos van bien despacio–… Siete años y medio después de que Palacios y Sanz –el otro Sanz–, ¿regalasen?, ¿adjudicasen graciosamente?, ¿entregasen en un acto de nepotismo palaciego –“Voy a Palacio”, que dicen ciertos exponentes de nuestra mandarinesca casta de funcionarios forales–?… Siete años y medio después de que esa inefable pareja de la política navarrista y navarrera diese sendas licencias de radio a la universidad del Opus y a algún que otro satélite de la órbita de UPN… Siete años y medio después de que los satélites agraciados con la concesión se precipitaran a fichar como tertuliano a ese Alfredo Landa de la elocuencia parlamentaria y radiofónica que es el diputado Alfredo Jaime –otro incombustible dentro del partido de los incombustibles: separe usted a tan históricas lapas del navarrismo como Palacios o Jaime de las cosas de “Palacio”–… Siete años y medio después de tan discrecional y nada discreta concesión, los jueces sentencian que, “siendo benévolos, además de inusual, debemos calificarla de inapropiada, contradictoria e inocua”. Siendo muy benévolos, la verdad. Porque por lo que a renglón seguido se argumenta en la sentencia, donde dice “inusual”, bien podemos entender “antirreglamentaria”; donde dice “inapropiada”, mejor sería decir “arbitraria e interesada”; donde se habla de una concesión “contradictoria”, sería más exacto decir “nepotista” –refiriéndose como se refiere a la preferencia en un cargo público por sus satélites y allegados, dejando de lado la justa evaluación de méritos y capacidades de otros concurrentes–; donde, en fin, dice “inocua”, sin duda debe leerse “inicua” –contraria a la equidad, injusta y barriendo para casa–. Aunque benévola, la sentencia es una instantánea –bien que revelada siete años y medio después– de nuestro nepotismo foral: de las idas y venidas políticas de nuestros incombustibles navarristas como Pedro por “Palacio”.
Publicado en Diario de Noticias.