
Z32 de Avi Mograbi.

Hablar de Israel es cansado, pero hay que hablar de Israel; entre otras razones, porque más cansado es ser israelí. De lo cansado que es ser israelí nos da una idea el cineasta Avi Mograbi, uno de los más interesantes del panorama actual. Pronto se estrenará su última película, Z32, de la que la crítica cuenta y no acaba. Creo que Z32 está basada en el testimonio de un soldado que ha participado en una de las regulares venganzas taliónicas del ejército israelí. Fue una ONG israelí, llamada Rompiendo el Silencio, la que obtuvo y dio a conocer el testimonio del soldado Z32, que convertido en una máquina de guerra e inserto en la rutina cotidiana del horror, participó en una de las incursiones vengativas del Estado israelí. Cansados de tener que cargar con esa manera de ser de Israel, israelíes como los de Rompiendo el Silencio se deciden a hablar de lo que conocen y viven. En su anterior película, Venganza por uno de mis dos ojos, Avi Mograbi se debate entre hacer o no hacer otra película sobre su país, cosa muy cansada, pero finalmente coge su cámara y rueda el inacabable rosario de humillaciones cotidianas a que los soldados israelíes someten a los palestinos. Nada, comparado con la que está cayendo en Gaza: niños que de camino a la escuela esperan y esperan hasta que alguien tenga a bien abrir una puerta del muro, ancianos que desesperan en la espera de una ambulancia que no acaba de llegar porque alguien no quiere dejarle paso… Si cansado es ser israelí, la desesperación de ser palestino lleva a algunos de los que salen en la película a afirmar que sería preferible estar muertos. En 1974, once años antes de rodar Shoah, Claude Lanzmann hizo una película titulada Por qué Israel. En ella quedada registrada la esperanza de quienes sentían que volvían a su tierra para crear, con mucho esfuerzo, algo nuevo. Mograbi podría haber titulado alguna de sus películas Por qué no este Israel, el que tanto cansa y del que tan cansado resulta hablar a propios y ajenos.
Publicado en Diario de Noticias

