Precioso el tradicional discurso navideño del presidente Sanz. Preciso y bordado en letras de oro. Vamos, salpicado de citas de grandes glorias literarias: Cervantes, Borges, Pla, al que el presidente llamó José Pla. Pla, Josep, que ejerció siempre de ampurdanés de la boina a las alpargatas y al que enterró un monje de Poblet que en las exequias recitó en catalán un salmo del profeta Isaías, goza de esa inmortalidad literaria reservada sólo a los muy grandes: la de ser citado sin haber sido leído, e incluso sin que se conozca su nombre. Aludió Sanz en su florido discurso a las bodas de Camacho. Fue precisamente en esas bodas –las bodas de Camacho el rico, con el suceso de Basilio el pobre– donde Sancho Panza dijo que el pobre ha de contentarse con lo que hay y “no pedir cotufas en el golfo”. Como los pobres han de contentarse con lo que hay, parece ser que UPN consideró la posibilidad de suspender las tradicionales cenas navideñas de algunos programas sociales. Lo que UPN no tuvo en mente fue la idea de suspender el inacabable y ya tradicionalísimo rosario de brindis navideños –copa de cava por lo alto y bandejas de cotufas culinarias en el golfo por lo bajo– que los señores representantes del pueblo han disfrutado en estos días. Fotos hemos visto de brindis gubernamentales, parlamentarios, departamentarios, partidarios, sin miedo a lo que Sanz llamó en su alocución televisada “el huracán” que viene. El presidente, como tantos representantes populares en los brindis, lucía mientras nos hablaba del huracán una elegancia gris marengo de muy buen paño, ligeramente contrapunteada por la disonancia de un reloj de pulsera elefantiásico. Cualquier Goya –por seguir citando glorias inmortales–, a partir de un reloj así, de tanto buen paño y tantos brindis con cotufas en el golfo, podría pintar una vitriólica galería de ricos hommes del Reyno. O por lo menos de hommes y mullieres del Reyno que andan calientes mientras las gentes notan los aires gélidos del huracán.
Publicado en diciembre de 2008 en Diario de Noticia
