Cinéfilos:
Cinéfilos, porque sabido es que ni Riefenstahl ni Hitler, al planear El triunfo de la voluntad —la parte más importante del programa cinematográfico pamplonés—, querían hacer una película política: solo les interesaba el arte, como seguramente a los que acudieron a verla ese 31 de marzo de 1937. Pero oigamos a la mentirosa compulsiva:
