Vargas Llosa, el mismo que en unos Sanfermines bailó con Barcina en el baile de la alpargata, explica bien las raíces del rap. El rap no viene de las revueltas populares norteamericanas de los años 70, como creían los votantes de Reagan y Bush que en los juzgados intentaron sin éxito tapar la boca de sus deslenguados raperos. El rap es parte de una cultura popular, con frecuencia “políticamente incorrecta”, que da guerra desde la Edad Media. Al hablar de La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento, Vargas Llosa sintetiza bien lo que ocurre cuando los corsés feudales de una sociedad cerrada, mal ventilada, lo asfixian todo: que antes o después surge una burla de carnaval, una caricatura vitriólica, una risa demoledora, un rap como el que hace unos meses le salió a Barcina por el YouTube y que en estas electorales fechas la presidenta de UPN lleva a los juzgados. Cómo no le iban a salir coplas, sátiras, zumbas, chanzas, chirigotas, burlas mejor o peor rimadas a quien ha forjado su estilo de gobernar en el ordeno y mando: ordeno poner en este jardín público una estatua de mi papa católico preferido –el que beatificó por la vía de extrema urgencia a Escrivá–, mando que esta plaza honre la memoria no ya del primer ministro de Justicia de Franco sino la de toda su estirpe… Estamos tan acostumbrados a los aires feudales de Barcina que automáticamente se ha propuesto que el rap en cuestión sea la canción de los Sanfermines. En los lugares hechos, amoldados al ordeno y mando, la gente no se ríe o critica en cualquier fecha, sino cuando se le deja, que como manda la medieval tradición suele ser por carnaval o por fiestas del lugar. En parajes más ventilados y menos medievales, derechos tales como el derecho a la canción, a la opinión y a la crítica política –hecha incluso desde la risa, si la ridícula prepotencia de quien manda así lo exige– siguen siendo libres y sin fecha fija, pese a que no faltan esfuerzos por desterrar, limitar o sojuzgar tales derechos.
Publicado en Diario de Noticias
Miguel Sánchez-Ostiz sobre esto mismo.
