Hasta ayer mismo, hasta esta legislatura que se va, los sucesivos gobiernos de la derecha navarra que hemos tenido ocasión de disfrutar metían a nuestras abortistas en un autobús y las mandaban a interrumpir sus embarazos de Ejea de los Caballeros para allá, fuera de nuestras fronteras forales. Navarra, alcanfor de España y espliego de Occidente, que dijo Pemán.

Cuando creíamos que eso era pasado, va un tal Egea, secretario general del PP, y nos propone como futuro la idea de España como reserva espiritual de Occidente –la España de los buenos tiempos de Pemán y el nacionalcatolicismo–, donde las interrupciones voluntarias del embarazo empiecen en los Pirineos, más allá todavía de Ejea de los Caballeros. De vuelta a la España de «España y yo somos así, señora». Lo mismo vuelve Pemán a los sellos de Correos.

 

 

Pemán con el padre de Suárez Illana: