En su Historia de la invención de las Yndias, cuenta Fernán Pérez de Oliva que aviendo ya llegado el Almirante a Xamaná, do reynava Guacanarilo… Quiero decir que, cuando éramos reyno, había infinidad de reynos –muchos de ellos viejísimos–, como había Yndias y gentes que en ellas reyan con poco juyzio, si hay que hacer caso a los cronistas. Por haber, había hasta el viejo reyno de Xamaná, en el que reynava Guacanarilo, reyezuelo caprichoso y de unos apetitos –se conoce que tanto en la mesa como fuera de ella– desordenados. ¿Rock & Reyno? ¿Reyno Gourmet? ¿Reyno de Navarra? ¿Y por qué no Reyno de Xamaná? Cómo no pensar en el Reyno de Xamaná cada vez que nuestra antiquísima Cámara de Comptos emite un nuevo informe sobre las actividades lúdico-recreativas, religioso-turísticas, histórico-festivas, propagandístico-promocionales –todo eso a lo que ahora y por aquí se da en llamar, de una tacada, cultura– del Reyno; actividades siempre al filo del peligro, no por su audacia, sino por bordear con una alarmante frecuencia la infracción legal, la irregularidad de procedimientos, el escamoteo de los criterios de concurrencia, publicidad y transparencia que ciertamente traían sin cuidado a Guacanarilo, reyezuelo de Xamaná. En la testa del rey de Xamaná no había espacio para criterios tales. Es una incógnita por despejar si el concepto de tales criterios –concurrencia, publicidad, transparencia–, a base de emitir Comptos informes reprobatorios, terminará por entrar en las cabezas de nuestros gestores, de momento poco proclives a aceptar las reprimendas del órgano fiscalizador y refractarios del todo a asumir responsabilidades políticas ante la asamblea de los electos. Ahora nos toca saber algo –nos toca oír llover sobre mojado– de la desaprobación de Comptos a la gestión, un si es no es irregular, del turístico-religioso Año Javeriano, también conocido como Quinto Centenario, magno acontecimiento ya olvidado que nos retrotrae a los tiempos de cuando éramos reyno. Aquí y en Xamaná.

11 de abril de 2008,  Diario de Noticiasdn

marcas