Hubo carta del Gobierno de Navarra. “El día 19 abrimos las puertas del nuevo centro de urgencias Solchaga”. ¿Nuevo centro de urgencias Solchaga? ¿Es el viejo ambulatorio al que en el sitio web del Ayuntamiento de Pamplona se sigue llamando General Solchaga? ¿Hay nueva denominación oficial? Si así fuera, ¿cuándo cambiará el nombre del centro en la famosa web donde tan rápido cambian otras cosas? Y lo que es más interesante: ¿quién ha quitado en la nueva denominación su alto grado militar –y sin embargo no su apellido– al que fuera glorioso e invicto guía de las Brigadas de Navarra, General José Solchaga, amén de compañero insurreccional y mano derecha de Mola? ¿O se trata de un centro nuevo? ¿Qué memoria ensalza entonces? ¿La del brillante economista tafallés Carlos Solchaga? ¿La del no menos tafallés y asimismo brillante comunicador Florencio Solchaga, tan injustamente preterido por la historia desde que aquel infausto 20-N le tocara salir en la tele para decir: “Atención, españoles. Habla el presidente del Gobierno, don Carlos Arias Navarro”? Todas estas preguntas, obviamente, no buscan respuesta. Preguntar todo esto es tan retórico como preguntar: ¿qué hay de lo del comisario Arbeloa? ¿Se le va a negar a quien prestara tan brillantes servicios a Navarra –o por lo menos a la cosa navarrorum, a la familia política del Navarra c’est moi– la luz y los taquígrafos que con tan justa indignación reclama? ¿Se le va impedir demostrar lo que quiere demostrar? Que lo que erróneamente se dice que cobró, lo cobró alguien de su oficina. ¿Quién y con qué grado de proximidad? Eso ya no es una pregunta retórica sino una pregunta directa que no sé si algún parlamentario hará ante los taquígrafos reclamados por Arbeloa. Para navarros directos, los de antes, como aquel general que no sabemos si se queda o se nos va de la denominación oficial. Los Solchaga posteriores, ya eran un poco menos directos: “Atención, españoles. Agárrense. Alguien les va a decir algo que ya supondrán”.

Publicado en Diario de Noticiasdn

marcas