«¿Cómo podía mostrar un vaso de agua en un cuadro de forma que no fuera indiferente, ni fantasioso, ni arbitrario, ni débil, sino –osemos decirlo– genial? –sin falsa modestia.
   Empecé por dibujar muchos vasos de agua, siempre con un solo trazo para el vaso: al cabo de 100 o 150 dibujos, el trazo se fue ensanchando y adoptó la forma de un paraguas; después situé el paraguas dentro del vaso y, para acabar, debajo del vaso, que es la solución exacta a la pregunta inicial: ¿cómo pintar un vaso de agua con genio?
   Después pensé que a Hegel –otro genio– le habría interesado este objeto, que tiene dos funciones opuestas: no querer agua –rechazarla– y quererla –contenerla–. Se habría sentido seducido, creo, o divertido –como de vacaciones– y por eso titulé el cuadro Les vacances de Hegel
 
  René Magritte                  
     
   
     

 

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