El arte ocurre. Eso es todo. No se sabe cuándo ni dónde. En las emocionantes fotografías de primera plana de los periódicos de ayer el arte está ocurriendo. Nada menos. Veamos esas fotografías, reproducidas a tres, cuatro, cinco columnas. El tema de las mismas es tan viejo como el de algunos frescos antiguos: «La huida a Egipto». Pero a diferencia de, por ejemplo, La huida a Egipto de Fra Angelico, en las fotografías de los periódicos de ayer no están Jesús, José y María atravesando clandestinamente la frontera, sino miles de palestinos, en un gozoso y bullicioso ir y venir –con cajas de víveres, cabras, bidones de gasolina…–, saltando el muro, la gran serpiente de acero abatida. Hablemos de serpientes de acero, como por ejemplo las de Richard Serra en el Disney Art Bilbao. Son soberbios reptiles y enseñan a percibir el espacio en movimiento; pero comparadas con la serpiente de acero herida, doblegada, resquebrajada, retorcida que vemos en las fotografías de los periódicos de ayer, no son nada más que culebras aletargadas. El muro de acero reventado sí que es una escultura soberbia de veras. En él sí que el espacio de lo imposible y lo posible se han fundido para producir una explosión de vida, que es lo que persigue el arte. No esperéis encontrar el arte en sitios como el Disney Art Bilbao o el Mausoleo Oteiza. El arte está siempre en otra parte, como podéis ver en esas fotografías del muro momentáneamente caído. El arte es siempre una ilusión. Claro que de ilusión también se vive. De qué si no se podría vivir. Ahí afuera siempre hay un dios despiadado cuyo propósito es estrechar, cercar, reducir el espacio de la vida posible. Pero a veces, quizá con la ayuda de un dios desconocido que nos recuerda antiguas historias en las que vivir no era sólo padecer, un muro cae, alguien pasa al otro lado, se adueña del otro espacio y vive la ilusión de lo posible. No se sabe cuándo ni dónde va a ocurrir. Para entendernos y seguir adelante, a eso le llamamos arte. muro
     
  Publicado el 25 de enero de 2008 en Diario de Noticias