«E miserabil cosa veder la spetie humana cosi meschinamente nel onde perire»
Ascanio Condivi, Vita de Michelagnolo Bvonarroti
«Y es gran calamidad ver cómo la especie humana perece tan mezquinamente entre las olas. Más cerca todavía al ojo aparece la cima de una montaña sobre las aguas, a modo de isla, donde, huyendo de la marea que avanza, se aglomera una multitud de hombres y mujeres. Muestran diversas emociones, pero todas mezquinas y espantadas, y se refugian en una tienda que se despliega bajo un árbol, buscando protegerse de la torrencial lluvia. Encima, con gran artificio, se representa la ira de Dios, que con las aguas, rayos y relámpagos se abate contra ellos. En la parte de la derecha, bastante más cercana al ojo, en la cumbre de otro monte, una multitud se ve abrumada por la misma calamidad; de ellos sería demasiado largo describir cada particular; me basta con decir que todas las figuras son formidables y sacadas del natural en actitudes como en un tal caso se podría imaginar.»
•••
«Dove e miserabil cosa, veder la spetie humana cosi meschinamente nel onde perire. Similmente più vicino al’occhio, appare anchor sopra l’acque la cima d’una montagna, à guisa d’un’isola, dove fuggendo l’acque ch’alzavano, s’è ridotta una moltitudine d’ huomini et di donne, che mostran vari affetti, ma tutti miserabili et spaventosi, traendosi sotto una tenda, tirata sopra un’albore per diffendersi di sopra dalla inusitata pioggia, et sopra questa con grande artificio si rappresenta l’ira di Dio, che con acque, con fulgori, et con saette, si versa contra di loro. Evvi un’altra sommità di monte, nella destra parte, assai più vicina al occhio, et una moltitudine travagliata dal medesimo accidente, della quale saria longo scrivere ogni particulare, mi basta che sono tutti naturali et formidabili, secondo che in un tale accidente si possono imaginare.»
Ascanio Condivi, Vita de Michelagnolo Bvonarroti
Qué triste ver vivir así a la especie humana
«Siempre que sentimos compasión, sentimos que no somos cómplices de la causa del sufrimiento. Nuestra compasión proclama tanto nuestra inocencia como nuestra impotencia. En esta medida, puede ser una respuesta impertinente, si no inadecuada (a pesar de nuestra buenas intenciones). Apartar la compasión que extendemos a los otros acosados por la guerra y la política asesina a cambio de una reflexión sobre cómo nuestros privilegios están ubicados en el mismo mapa que su sufrimiento, y pueden estar vinculados –de maneras que acaso prefiramos no imaginar– a su sufrimiento, del mismo modo como la riqueza de algunos quizás implique la indigencia de otros, es una tarea para la cual las imágenes dolorosas y conmovedoras solo procuran el primer estímulo.»
Susan Sontag, Ante el dolor de los demás
«So far as we feel sympathy, we feel we are not accomplices to what caused the suffering. Our sympathy proclaims our innocence as well as our impotence. To that extent, it can be (for all our good intentions) an impertinent –if not an inappropriate– response. To set aside the sympathy we extend to others beset by war and murderous politics for a reflection on how our privileges are located on the same map as their suffering, and may –in ways we might prefer not to imagine– be linked to their suffering, as the wealth of some may imply the destitution of others, is a task for which the painful, stirring images supply only an initial spark.»


