Lo que da en llamarse la cultura navarra alcanzó el pasado miércoles cotas de miseria difíciles de superar cuando el consejero del ramo entró con un opositor parlamentario, supuestamente de izquierdas, en la discusión de si el Misterio de Obanos, fundado por un clérigo de armas tomar en los fragantes tiempos –fragantes por Fraga, claro, que a mediados de los 60 ponía una vela a Dios con los misterios, autos sacramentales y demás irresistibles encantos turístico-religiosos de los devotos pueblos de la geografía española, y otra al Diablo con Benidorm y demás descoques playeros del Spain is different–… Digo que fundado el Misterio de Obanos en los fragantes tiempos de los fraguistas Festivales de España, vivió su minuto de gloria con la obtención del Premio Extraordinario Misterio de Elche, murió por primera vez al morir Franco y el Estado nacionalcatólico, resucitó años después merced a una fundación en la que figuraba el mismo Fraga y el pasado miércoles fue el día en que se discutió en el Parlamento si se muere de nuevo por falta de subvención –cosa que sostuvo el supuesto opositor de izquierdas, dispuesto a revivirlo como sea– o de muerte natural –una vez más–, dado que ni el turismo interior ni el exterior están por pasar por taquilla para ver esta clase de misterios. La discusión parlamentaria coincidió –casualidades de la vida cultural navarra– con la llegada a la capital del reyno de la estatua papal que este fin de semana itinerará procesionalmente por la ciudad, antes de encontrar su asiento definitivo en la rotonda que le corresponda. En la misma sesión de control parlamentario se habló de la nueva etiqueta o “label de calidad”, como le llamó el titular de Cultura y Turismo, Fiesta de Interés Turístico de Navarra, cuyo aroma a demostración folclórico-festiva de cuando Fraga era titular de Información y Turismo no puede ser más penetrante, así que esté incluida en el muy moderno, muy liberal, seguro que muy turístico-cultural y algo misterioso Plan Moderna.

 

Postdata:

El artículo tuvo en el periódico esta tecnocrática contestación.

Nótese que el tecnócrata, tras preguntarse si es que pretendo «remover algo del pasado», se refiere a la conocida autoría literaria y musical del Misterio, pero seguramente por no incurrir en eso tan infame de remover el pasado, evita dar el nombre del alma máter, verdadero creador y principal animador del Misterio de Obanos: el padre Santos Beguiristáin.

Publicado en Diario de Noticias

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