Su Alteza Real –todo con mayúsculas de las llamadas genuflexas– lo planteó bien: “Ya tienes tu minuto de gloria”. O si no bien, sí donde el problema se plantea. En La toma del poder por Luis XIV, Rossellini veía al Rey Sol como un Soberano –mayúscula y genuflexión– entre Maquiavelo y Warhol, que iba por Versalles repartiendo minutos de gloria. El Luis XIV de Rossellini planifica Versalles como el teatro de un espectáculo total para mayor gloria de Su Majestad –más mayúsculas y más genuflexiones–. Planificar Versalles era planificarlo todo: el Estado y la moda, ridícula como ninguna hasta entonces, pero adoptada sin pestañear por cuantos aspiraban a gozar de un minuto de gloria bajo el Sol. Escribe Marx –Karl– que la monarquía –la monarquía de cuando [...]