{"id":12724,"date":"2016-02-01T17:37:35","date_gmt":"2016-02-01T16:37:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.edder.org\/?p=12724"},"modified":"2018-07-27T16:36:46","modified_gmt":"2018-07-27T14:36:46","slug":"12724","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.edder.org\/?p=12724","title":{"rendered":"Wilson Picket: incluso m\u00e1s fuerte que Michelet"},"content":{"rendered":"<p>La alumna guapa, las copas, el rid&iacute;culo profesor&#8230; total: Wilson Picket, &laquo;incluso m&aacute;s fuerte que <div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 hundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-overflow:visible;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-one-full fusion-column-first fusion-column-last fusion-column-no-min-height\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-margin-bottom:0px;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\">[Jules] Michelet&raquo;:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><div class=\"video-shortcode\"><iframe title=\"M\u00e1s fuerte que Michelet\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Xvx_iq5e-9A?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size:16px;\">La muerte de Robespierre<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size:14px;\">por Jules Michelet<\/span><\/em><\/p>\n<p>De cinco a seis tuvo lugar, en el l&uacute;gubre y lento paseo de las carretas, por la angosta calle de Saint-Denis, por la calle de la Ferronnerie y por toda la calle Saint-Honor&eacute;, la horrible exhibici&oacute;n.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Horrible por diversos conceptos. Eran muertos y agonizantes, miserables cuerpos sangrantes que se entregaban al j&uacute;bilo de la multitud. Para que se tuviesen en pie, hab&iacute;an atado con cuerdas a los barrotes de las carretas sus piernas, sus brazos, sus troncos y sus cabezas inanimadas. Los baches del duro pavimento de Par&iacute;s deb&iacute;an de destrozarlos a cada paso.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Con la cabeza envuelta en un trapo sucio manchado de sangre negra que le sosten&iacute;a la mand&iacute;bula desprendida, en esa horrible situaci&oacute;n en que ning&uacute;n vencido estuvo jam&aacute;s, cargando con el terrible peso de la maldici&oacute;n de un pueblo, Robespierre conservaba su actitud r&iacute;gida, su compostura firme, su mirada seca y fija. Su inteligencia se ocupaba por entero en pensar sobre la situaci&oacute;n y en despejar sin sombra de duda lo que hab&iacute;a de cierto y de falso en los furores que le persegu&iacute;an.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; La marejada reaccionaria ascend&iacute;a tan velozmente y con tanta fuerza que los Comit&eacute;s creyeron que deb&iacute;an triplicar las plazas de las prisiones. A todo el paso de los condenados se apretujaban pretendidos parientes de las v&iacute;ctimas del Terror para abuchear a Robespierre y representar en aquella triste pompa el coro de la venganza antigua. Aquella falsa tragedia alrededor de la verdadera, aquel concierto de gritos calculados, de furores premeditados, fue la primera escena del Terror blanco.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Lo horrible eran las ventanas alquiladas a cualquier precio. Figuras desconocidas, que desde hac&iacute;a largo tiempo se ocultaban, hab&iacute;an salido al sol. Un mundo de potentados y de muchachas se mostraba en aquellos balcones. Con el favor de esa reacci&oacute;n violenta de sensibilidad p&uacute;blica, su furia feroz se atrev&iacute;a a manifestarse. Las mujeres, sobre todo, ofrec&iacute;an un espect&aacute;culo intolerable. Imp&uacute;dicas, semidesnudas con el pretexto del mes de jubo, con el cuello cargado de flores, reclinadas en terciopelos, inclinando medio cuerpo hacia la calle Saint-Honor&eacute; y con los hombres detr&aacute;s, gritaban con voz aguda: &laquo;&iexcl;Mueran! &iexcl;A la guillotina!&raquo;. Aquel d&iacute;a volvieron a las grandes galas y, por la noche, cenaron. Nadie ten&iacute;a ya inquietud. De Sade sali&oacute; de prisi&oacute;n el 10 termidor.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Los gendarmes del cadalso que la v&iacute;spera, en el barrio, a las &oacute;rdenes de Henriot dispersaban a golpes de sable a los que gritaban &laquo;&iexcl;Gracia!&raquo;, ahora hac&iacute;an la corte al nuevo poder y con la punta del sable bajo el ment&oacute;n de los condenados los mostraban a los curiosos: &laquo;&iexcl;Este es el famoso Couthon! &iexcl;Este es Robespierre!&raquo;.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; No se les perdon&oacute; nada. Cuando llegaron a la Asunci&oacute;n, frente a la casa Duplay, los actores representaron una escena. Las furias danzaron rondas. Un ni&ntilde;o estaba all&iacute; a prop&oacute;sito, con un cubo de sangre de res; con una escoba, lanz&oacute; gotas contra la casa. Robespierre cerr&oacute; los ojos.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Por la noche, aquellas mismas bacantes corrieron a Sainte-P&eacute;lagie, donde estaba la madre Duplay, gritando que ellas eran las viudas de las v&iacute;ctimas de Robespierre. Hicieron abrir las puertas a los carceleros aterrados, estrangularon a la anciana y la colgaron en la barra de sus cortinas.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Robespierre hab&iacute;a bebido todo el ac&iacute;bar del mundo. Al fin lleg&oacute; a su destino, a la plaza de la Revoluci&oacute;n. Subi&oacute; con paso firme las gradas del cadalso. Como &eacute;l, todos se mostraron serenos, apoyados en su intenci&oacute;n, en su ardiente patriotismo y en su sinceridad. Largo tiempo atr&aacute;s, Saint-Just hab&iacute;a abrazado la muerte y el porvenir. Muri&oacute; digna, grave y simplemente. Francia nunca se consolar&aacute; de esa esperanza; este era grande con una grandeza propia, no deb&iacute;a nada a la fortuna y, aun solo, habr&iacute;a sido lo suficientemente fuerte para hacer temblar a la espada ante la Ley.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; &iquest;Es preciso contar algo infame? Un criado de la guillotina (&iquest;era el mismo que abofete&oacute; a Charlotte Corday?), viendo en la plaza aquella furia, aquel comportamiento de venganza contra Robespierre, arranc&oacute; bruscamente la venda que sosten&iacute;a su pobre mand&iacute;bula rota&#8230; Robespierre lanz&oacute; un rugido&#8230; Por un momento se le vio p&aacute;lido, horrible, con la boca muy abierta y los dientes rotos que ca&iacute;an. Luego se oy&oacute; un golpe sordo&#8230; Aquel gran hombre hab&iacute;a dejado de existir.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Veinti&uacute;n ajusticiados era poco para la multitud. Ten&iacute;a sed y necesitaba sangre. Al d&iacute;a siguiente se le regal&oacute; toda la sangre de la Comuna: &iexcl;setenta cabezas a la vez! Y como postre del banquete, doce cabezas al tercer d&iacute;a.<br \/>\n\tSe&ntilde;alemos que, entre aquellas cien personas, la mitad eran perfectamente ajenas a Robespierre, las que solo de nombre hab&iacute;an figurado en la Comuna.<br \/>\n\t&nbsp;&nbsp; Respiremos, desviemos la mirada. &laquo;A cada d&iacute;a le basta con su pena.&raquo; No hay por qu&eacute; contar aqu&iacute; lo que ocurri&oacute; despu&eacute;s, la ciega reacci&oacute;n que arrastr&oacute; a la Asamblea y de la cual apenas se recuper&oacute; en vendimiario. El horror y el rid&iacute;culo luchan all&iacute; con igual fuerza. La estupidez de Lecointre, la furia inepta de Fr&eacute;ron, la perfidia mercenaria de los Tallien alentaron a los m&aacute;s cobardes y dio principio a una execrable comedia de asesinatos lucrativos en nombre de la humanidad; con la venganza de los hombres sensibles asesinando a los patriotas y continuando su obra, la adquisici&oacute;n de los bienes nacionales. La banda negra lloraba a mares a los familiares que nunca tuvo, degollaba a sus competidores y sorprend&iacute;a los decretos para comprar a puerta cerrada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La alumna guapa, las copas, el rid&iacute;culo profesor&#8230; total: Wilson Picket, &laquo;incluso m&aacute;s fuerte que<\/p>\n","protected":false},"author":82,"featured_media":12744,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[79,1],"tags":[506],"class_list":["post-12724","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine","category-sin-categorizar","tag-michelet"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.edder.org\/upload\/2016\/02\/Captura-de-pantalla-2016-02-10-a-las-21.35.21.png","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/s6kHv-12724","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[{"id":12718,"url":"https:\/\/www.edder.org\/?p=12718","url_meta":{"origin":12724,"position":0},"title":"Michelet, Wilson Picket, Robespierre, el rid\u00edculo profesor","author":"Eder","date":"lunes, 1 Feb, 2016","format":false,"excerpt":"","rel":"","context":"En \u00abCine\u00bb","block_context":{"text":"Cine","link":"https:\/\/www.edder.org\/?cat=79"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":406,"url":"https:\/\/www.edder.org\/?p=406","url_meta":{"origin":12724,"position":1},"title":"Gente de bien","author":"Eder","date":"viernes, 5 Jun, 2009","format":false,"excerpt":"Qu\u00e9 querr\u00eda decir el general que el otro d\u00eda dijo a la prensa que \u201cmi idea es facilitar que el ciudadano de bien\u201d que quiera visitar el fuerte de San Crist\u00f3bal pueda hacerlo. 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