Cuando oigo a la señora Barcina (que tan favorecida salió ayer en la última página de El País: “católica practicante sin exagerar”, se decía ella misma –nada que ver con el nacionalcatolicismo de antaño: aquel que bautizaba las calles de Pamplona con nombres de nuncios y pontífices vaticanos, aunque hoy tengamos proyectada la avenida Juan [...]